
FORMACIÓN EN LA ADOLESCENCIA I
Como papás ante el crecimiento de los hijos que entran en la adolescencia se está a la expectativa. Si se observa, fácilmente se descubre que en esta etapa se dejan arrastrar por las apariencias y las impresiones del instante. Son observadores, pero no saben interpretar las palabras y decisiones de los demás. Por esto no ven las consecuencias de su impulsividad y actúan sin pensar en lo que hacen. Sus sentimientos son inestables, por esto son irresponsables e inconstantes. Les cuesta mucho ser tenaces, pues dependen de sus impresiones y estados de ánimo. Sus sentimientos y espontaneidad afloran con fuerza y rápidamente llenan su mundo, que es el presente, de satisfacciones inmediatas...y también de impaciencias...Las horas que se pasan en el espejo, el peinarse una y otra vez, es el signo palpable de la afirmación de su persona. Pero a veces su autoestima es exagerada y sin darse cuenta se va a extremos: de actitudes impetuosas, pasa a las de cautela y de desconfianza. Por lo mismo, es fácil que emita juicios categóricos: todo es blanco o negro, no hay grises intermedios. Todo esto le hace tener una visión muy sujetiva de sí mismo, que lo lleva a un egoísmo, a veces, espantoso que lo hace creerse el centro del universo: no necesita a nadie, no ve ni los sufrimientos ni las necesidades ni las alegrías de los otros... NO comparte nada... Pero, por otro lado, ante los “amigos” se comporta como un “borrego”: se deja arrastrar por el grupo hasta depender de él. Inseguro ante el “qué dirán”, se siente feliz ante el grupo que lo acoge y lo protege y le da afecto a un precio elevado que no ve: el renunciar a sus principios y actuar de acuerdo a aquellos con quienes está y con el ambiente que han creado y está viviendo.
Pero...¡no se asusten! ¡La vida siempre fue y será así! ¿Qué hacer?
Su tarea en esta etapa que comienza, es muy bella, pero necesita que ustedes sean modelo de fortaleza, de equilibrio, de coherencia, de fe. Trataré de sintetizarlo:
1)Ayúdenle a ser libre: que no se deje arrastrar por apariencias, por prejuicios ni críticas. Que descubra el significado de lo que ve, lee y oye para descubrir y afrontar la realidad.
2)Enséñenle a pensar y a ser prudente: a buscar las causas y las consecuencias de nuestro actuar y a aceptar y a entender que nunca hay seguridad total y que por eso debemos ser prudentes.
3)Impúlsenlo a formar su carácter: éste se basa en convicciones que deben hacerse vida, o sea, tienen que orientar y dirigir nuestra voluntad con firmeza, para realizar con constancia y disciplina las decisiones tomadas, superando los cambios de humor y el hastío y el tedio de todo trabajo. Así experimentará la alegría de terminar lo que empieza, y lo terminará bien, y también descubrirá que no son los sentimientos sino la razón lo que gobierna a su vida y también sentirá el gusto de llevar las riendas de su existencia.
4)Promuevan su capacidad de sacrificio: Que entienda que el sacrificio es un medio para alcanzar el objetivo y un ejercicio para formar la voluntad y para demostrar nuestro amor. El sacrificio no tiene valor en sí mismo por eso no es agradable, pero nos lleva a realizarnos y a comprometernos con la vida.
5)Anímenlo a hacer una experiencia de fe: realizar todo lo anterior es desarrollarnos en todas nuestras potencialidades para ser cada día más una imagen de Dios. Así nuestra vida será una alabanza a Aquel que nos ha dado la existencia.
La aventura más grande de sus hijos comienza, ayúdenlos a madurar y a crecer hasta la estatura de Cristo, hasta que sea un auténtico retrato de Jesús entre nosotros.
Pbro. Alejandro Gómez Peña SDB
Director General del Colegio Salesiano Anáhuac Chapalita
FORMACIÓN EN LA ADOLESCENCIA II
Una de las etapas más importantes en el crecimiento de los hijos es la adolescencia. Para que en esta fase se logre la madurez propia de la edad y prepare a los hijos para afrontar la vida es indispensable ayudarlos a que adquieran los siguientes hábitos:
1)AMAR LA VERDAD: ser coherente, actuar conscientemente de acuerdo con la verdad. En concreto es ser sincero consigo mismo y con los demás: no engañarse, no justificarse, no buscar pretextos para liberarse de responsabilidades. Es no contentarse con estudiar a medias. Es estudiar hasta tener la seguridad de que hemos aprendido muy bien lo estudiado o hemos investigado hasta lograr la verdad de los hechos.
2)SER LIBRES: pensar y actuar por sí mismo; no dejarse arrastrar “por lo que se dice” o por los demás; es fomentar el diálogo y buscar argumentos para defender las ideas propias y decisiones o l as causas de otros. Para eso es necesario:
*Formarse una escala de valores: Los valores son la encarnación concreta del ideal que nos proponemos conseguir. Ellos nos indican las áreas en que debemos trabajar y el criterio que nos define lo positivo o negativo de nuestro pensar y actuar. No son teoría. Son actitudes que queremos que sean las que identifiquen nuestra personalidad.
*Aprender a deliberar: es conocer las realidades, las tareas a las que nos enfrentamos. Es buscar las repuestas lo más exhaustivamente posibles a las preguntas ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿para qué?, ¿qué soluciones?, ¿qué consecuencias?
*Aprender a decidir: es elegir, sin presión de ningún tipo la solución más positiva con todas las consecuencias; es un acto de plena libertad con el que se asume la responsabilidad de lo que hacemos.
*Disfrutar el aprendizaje: sus hijos gozarán con el enriquecimiento personal a través de los conocimientos que acumulan día tras día, que les abren los nuevos horizontes y les impulsan a la investigación... Mientras más aprendan más crecerán como personas. Si ustedes son capaces de maravillarse y disfrutar con todo lo que sucede a su alrededor, y si les transmiten ese estado de ánimo... ellos también sentirán alegría y satisfacción en su aprendizaje diario. Una ayuda fabulosa es el gusto por al lectura que desarrolla la inteligencia y da alas a la fantasía. Acrecentando el lenguaje no solo favoreceremos la comunicación con los demás, sino que más fácilmente nuestra palabra oral y escrita logra interpretar nuestro pensamiento.
3)PARA LOGRAR TODO ESTO NECESITAMOS DISCIPLINA: traducida en tiempos (horarios) para reflexionar y límites exigentes para el juego, la TV, la diversión, los amigos...
Tal vez se me dirá: ¿Dónde dejé la metodología de estudio? Ciertamente toda técnica de aprendizaje es muy buena y útil, pero pienso que si logran fomentar estos hábitos en sus hijos y si se logran que lo hagan por sí mismos se tendrá una base extraordinaria para afrontar con alegría y decisión su vida. Que la personalidad de sus hijos sea cimentada con cosas buenas en la mente y el corazón antes de que llegue a ellos todo lo nocivo que nuestra sociedad consumista y hedonista les ofrece por todos lados.