
ENTREVISTA
IRIDIA SALAZAR BLANCO
A un año del triunfo
Medallista de Bronce en taekwondo en Atenas 2004.
Forma parte de una familia donde está presente el amor, la unidad
y el deporte, que los hace vivir la misma pasión y un mismo objetivo
¿Cómo fue tu primer contacto
con el taekwondo?
Inicié la práctica de taekwondo a los cinco años de edad. Vengo de una
familia de taekwondoines, tanto mi mamá como mi papá lo practicaron cuando
ellos eran jóvenes, y tengo dos hermanos más grandes que también lo
practican, y es que desde pequeña crecí viendo esa disciplina; yo quería
ser como mis hermanos, como mis padres y me agradó.
A un año de la medalla olímpica,
¿cuáles han sido las
satisfacciones?
Mi vida ha cambiado totalmente, no porque seas conocida, la verdad es algo
personal. La satisfacción que tú tienes después de tanto tiempo entrenando
para llegar a unos juegos olímpicos, y tener una medalla olímpica; eso
habla de toda una vida de trabajo. Y le agradezco mucho a Dios porque me
brindó esa oportunidad y de haberla compartido con mi hermano Oscar.
¿Qué te ha dado y quitado el taekwondo?
No se compara la satisfacción que me ha dado el taekwondo con las cosas que
probablemente no he hecho o que me he privado de hacer por estar
practicándolo, la dicha de representar a México, a tu familia y a ti mismo
como persona, es algo que no se compara. Me ha dado demasiadas
satisfacciones el hecho de que seamos una familia unida, no solamente
porque hay amor, sino porque también une el deporte y compartimos la misma
pasión. Tal vez me he perdido de ir a una fiesta o me he perdido de cosas
pequeñas. Algo que sí me ha pesado un poco es la escuela, que realmente la
he dejado, aunque algo positivo de esto es que el estudio te espera a la
edad que tú lo quieras retomar, pero el deporte no.
¿Qué fue lo que unió a la familia Salazar
al deporte?
Mis papás siempre fueron muy apasionados. Mi papá ha obtenido medallas y
tiene un currículo bastante amplio en cuanto al deporte; mi mamá era una de
las mejores, les apasiona tanto el deporte y eso te lo meten en la sangre y
tú también te vuelves apasionado. Me da muchísimo gusto que todos
compartamos esa misma pasión, que nos guste más que nada porque no nos han
obligado a hacer nada, y que el hecho de que toda la familia te pueda dar
un consejo te sientes mejor.
¿Cómo describes a tu familia?
Somos una familia muy unida. Le preguntaba a mi mamá ¿cómo le hace o cómo
le hiciste para que nosotros estuviéramos tan unidos? Porque es una
responsabilidad, pues como dicen, la unión hace la fuerza, todos nos hemos
unido por un mismo objetivo, donde nos apoyamos mutuamente. Mi mamá nos ha
inculcado mucho el amor y eso es la base de todo, por eso nos llevamos tan
bien, porque nos queremos siempre deseándole el bien al otro.
¿Qué representan tus padres y tus
hermanos?
Mi mamá es toda la parte amorosa, comprensiva, que si le digo mamá me
quiero salir del taekwondo me dice salte, si le digo quiero entrar, dice
entra, y mi papá es toda la parte exigente, la parte dura, que te habla con
la realidad y te dice la verdad. Mis hermanos a pesar de que nos llevamos
por 3 y 5 años de diferencia, estamos todos siempre juntos. Tal vez tú
sabes cuando alguien está sinceramente contigo y que puedes contar con él y
que puedes decirle hasta tus miedos, sin temor a que te lo vayan a tomar a
mal o de eso vayan a agarrar ventaja; en este caso mis hermanos son más que
mis hermanos, son mis amigos y ellos pueden entender si un día te sientes
mal o simplemente no fue tu día.
¿Cómo es Iridia como hija?
Muy consentida. Me considero una tía muy cariñosa, comprensiva y con todos
soy así, aunque a veces tengo un carácter un poco fuerte.
¿Cuál es el consejo que le da
Iridia a los jóvenes?
Que se traten con mucho amor. Les deseo lo mejor de la vida y que no
abandonen los sueños que tienen, que al contrario, luchen por ellos.